Aunque suene cursi
24 de mayo de 2010
Hoy, después de mucho tiempo, volví a escuchar “Yo tengo fe”, aquella canción de Ramón ‘Palito’ Ortega, que elogiaba la fe, la esperanza en el triunfo del amor y donde cultivaba la justicia y la ilusión.
Tengo que ser sincero: me movió escuchar esos versos.
No quiero ni quise pensar mucho en el personaje de la canción: aunque Palito haya sido dirigente de nuestro Movimiento político (fue Gobernador del Tucumán, senador nacional y candidato a Vicepresidente de Duhalde en 1999), su historia política no ha sido de lo más feliz.
Sabemos de su aplauso y su vinculación con la dictadura militar. No es difícil relacionar la letra de esta canción con aquella retórica tan falsamente irenista, macabra y triste que oyeron los argentinos como fondo de la más atroz persecución entre hermanos en la historia de nuestro país.
Pero no quiero detenerme en Ortega. Ya el pueblo y su historia lo conceptúan.
Muy a pesar de él, esta letra, simple y llana me causó cierto movimiento interno. Debo reconocerlo. Tal vez en estos días de bicentenario.
“Yo tengo fe, también mucha ilusión” de que finalmente alcancemos esa meta de consideración por el otro que todavía tanto nos falta.
“Yo sé, será una realidad, el mundo de justicia que ya empieza a despertar”. Utopía es “lo que no existe en ningún lugar”. Muchos, mientras, nos definimos como realistas. Sin embargo, sólo es posible ser realista detrás de un sueño que nos guíe, como la estrella a los Magos. Si en cada uno de nosotros emerge el anhelo por un mundo de justicia, efectivamente aquél mundo ya comienza a despertar.
“Yo tengo fe, que todo cambiará”. Quizás estoy sonando bastante cursi. Seguramente. Pero es lo que sentí. Y quería expresarlo.
24 de mayo de 2010
Hoy, después de mucho tiempo, volví a escuchar “Yo tengo fe”, aquella canción de Ramón ‘Palito’ Ortega, que elogiaba la fe, la esperanza en el triunfo del amor y donde cultivaba la justicia y la ilusión.
Tengo que ser sincero: me movió escuchar esos versos.
No quiero ni quise pensar mucho en el personaje de la canción: aunque Palito haya sido dirigente de nuestro Movimiento político (fue Gobernador del Tucumán, senador nacional y candidato a Vicepresidente de Duhalde en 1999), su historia política no ha sido de lo más feliz.
Sabemos de su aplauso y su vinculación con la dictadura militar. No es difícil relacionar la letra de esta canción con aquella retórica tan falsamente irenista, macabra y triste que oyeron los argentinos como fondo de la más atroz persecución entre hermanos en la historia de nuestro país.
Pero no quiero detenerme en Ortega. Ya el pueblo y su historia lo conceptúan.
Muy a pesar de él, esta letra, simple y llana me causó cierto movimiento interno. Debo reconocerlo. Tal vez en estos días de bicentenario.
“Yo tengo fe, también mucha ilusión” de que finalmente alcancemos esa meta de consideración por el otro que todavía tanto nos falta.
“Yo sé, será una realidad, el mundo de justicia que ya empieza a despertar”. Utopía es “lo que no existe en ningún lugar”. Muchos, mientras, nos definimos como realistas. Sin embargo, sólo es posible ser realista detrás de un sueño que nos guíe, como la estrella a los Magos. Si en cada uno de nosotros emerge el anhelo por un mundo de justicia, efectivamente aquél mundo ya comienza a despertar.
“Yo tengo fe, que todo cambiará”. Quizás estoy sonando bastante cursi. Seguramente. Pero es lo que sentí. Y quería expresarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario